Explorando la Categoría: "Economía"

¿Pagarías aunque no te obligasen? Los incentivos y la honestidad

Economía 21 de noviembre de 2009

Recuerdo haber contado hace un par de años a mis compañeros de trabajo la historia de Paul Feldman (que viene recogida en el libro ‘Freakonomics’), quien dejaba a lo largo de las oficinas bandejas de rosquillas y un bote donde depositar su precio. Pese a lo facil que sería zamparse la rosquilla y no dejar la moneda, el hombre consiguió una sorprendente cobertura (5% de impagos e hizo un muy buen negocio.

Entonces, mis compañeros oscilaron entre la incredulidad y el ‘eso en España no pasaría’. Desaparecerían, según ellos, las rosquillas y no ganaría un euro. Se arruinaría. Yo me callé.

Pues esta semana ha aparecido por nuestro lugar de trabajo una nueva empresa. El jueves dejó una caja con bocadillos que por fuera pone ’1 pincho, 1 euro’ y un folleto explicativo. Dijo que “hoy eran gratis, para que los probásemos”. En 5 minutos no había bocadillos, claro. Al día siguiente, el mismo señor pasó con otra caja de bocadillos con el mismo rótulo de ’1 pincho, 1 euro’. Dentro, 10 bocadillos, una hoja de pedido con los diferentes bocadillos que elabora para poder modificar la selección diaria (incluso un número de móvil y un email al que puedes mandar un código con el nº de empresa y el código de pincho) y una bolsita para meter el dinero.

A las 14:00 horas solo quedaba un pincho de los diez en la caja, que me comí yo. Deposité mi euro en la bolsita y aproveché para contar la recaudación: 10 euros.

Y es los incentivos también funcionan en España.
Por cierto, la empresa que ha creído en ellos -o cuyo fundador se leyo el libro de Levitt- se llama Pasion Catering

La marca blanca: un gran negocio para todos

Economía 17 de agosto de 2009

Hoy en el diario El Economista, el director general de Kraft Buscuit se despacha a gusto contra las conocidas popularmente como ‘marcas blancas’ (en adelante, ‘marca del distribuidor’).  Las acusa de vender mentiras, y de otras lindezas.  Y cada día es más popular ver en la publicidad de algunas marcas lucir como un orgullo el slogan “no fabricamos para otras marcas” (La Piara, Cola Cao, y muchas otras lo están haciendo).

Y sin embargo, no veo por qué semejante cosa ha de ser motivo de orgullo.  Acusan a quienes fabrican para el distribuidor de disminuir la calidad para fabricar productos más baratos, pero esto rara vez es así.  Las razones de que la marca del distribuidor sea más barata está en otros sitios:

- Economías de escala: los distribuidores son exigentes en precio y plazos, pero son unos socios fenomenales para conseguir economías de escala ya que manejan unos volúmenes de pedido muy altos que permiten disminuir el coste de las materias primas y la repercusión de los costes fijos sobre la producción total.  Es decir, la marca del distribuidor ayuda a que cueste menos producir la ‘marca’ .

-  Mejora de la planificación: los acuerdos con los distribuidores suelen establecerse para un período de tiempo determinado y más o menos largo.  Asimismo, los pedidos del distribuidor suelen ser más o menos constantes a lo largo del tiempo.  Esto permite que el fabricante pueda permitirse planificar mejor  su producción, usando la marca del distribuidor para cubrir picos o valles en la demanda y tener un uso óptimo de los recursos productivos.

Por supuesto, estas dos ventajas serían imposibles de obtener si la formulación o los recursos usados para fabricar la marca del distribuidor fuesen diferentes. 

Muchas veces se acusa también a las marcas del distribuidor de reducir la innovación, ya que si los productos de I+D pasan pronto a ser ‘copiados’ para la marca blanca, la marca ve reducir sus márgenes por culpa de la ‘copia’.  El argumento, en mi opinión es justo el contrario.  la existencia del producto de distribuidor lo que hace es alargar la vida util de un producto, ya que su entrada en el ciclo de marca del distribuidor pasa al producto de la categoría de ‘novedad’ en el lineal a la ansiada posibilidad de tener un hueco en el lineal, generalmente para el original y para su versión de distribuidor.

Que no os cuenten mentiras.  Yo mismo he podido ver -no tiene por qué ser siempre así- cómo se fabrica un mismo producto y simplemente se la pone una etiqueta distinta.  Quien se lo puede permitir, almacena el producto final sin etiquetar y sitúa la etiqueta definitiva en función del pedido.   Los que no, a veces tienen que desembalar y reetiquetar.  Y eso sí que sube el coste. Aun así, compensa…

El sistema piramidal más grande de la historia…

Economía 12 de diciembre de 2008

La noticia económica de hoy es la detención de Madoff y se dice de la estafa que podría ser el sistema piramidal más grande de la historia (50.000 millones de dólares).

El gran problema de los sistemas piramidales es que son muy bonitos…mientras hay gente que entra para seguir haciendo engordar la base, pero cuando las cosas se complican, porque la base es demasiado grande para que entre bastante gente nueva que la sostenga, o porque un rumor o una crisis para la compra…la pirámide se hunde, se destapa el escándalo y las pérdidas son millonarias para los que estaban en la parte baja…

Pero, pensémoslo bien. ¿Seguro que este es el sistema piramidal más grande de la historia? ¿O solo el sistema piramidal privado ya hundido más grande de la historia?   Por poner un ejemplo, nuestro sistema público de pensiones que reparte las cotizaciones actuales entre los jubilados actuales, tiene su cosilla piramidal.

A lo mejor dentro de unas décadas descubrimos que el sistema piramidal más grande de la historia lo ha estado gestionando el Estado.

De todas formas…recordad siempre esto: los sistemas piramidales son geniales, siempre y cuando estés de la mitad para arriba ;)

Crisis: o el poder hipnótico de lo grande

Economía 28 de julio de 2008

Se habla mucho de crisis económica ultimamente.  No sé si es perversión mía, o en general del ser economista, pero ante una crisis-desaceleración-recesión como la que adviene, quizá la primera que viva ‘conscientemente’ (por la del 92 yo no era ni siquiera adolescente) me siento un poco como mucha gente al contemplar un gran incendio, que se queda maravillada contemplando el espectáculo del fuego, pese a que son conscientes de en qué medida se está destruyendo todo a su paso.  La crudeza de lo grande.
Y en cierto modo, con esta crisis ocurre algo parecido: como si ver datos  de caída del 35%, el 50 y hasta el 100% en algunas variables nos maravillase si no fuera por lo mal que lo pueden tener que pasar algunos con ello.  Parece que estemos esperando datos cada vez peores para pdoer decir “yo sobreviví a la crisis del 2008-2009″.
Lo cierto es que en muchos casos las crisis son inspiradoras. Quizá hasta necesarias.  Presiento que hablaré más de esta proximamente.

El dinero de plástico

Economía, Tecnología 7 de junio de 2008

El dinero de plástico, esa ficción bancaria que nos embarga -en el buen y malo sentido de la palabra-, tiene la confianza como condición y la comodidad como uno de sus principales valedores para su uso.

Pero, ¿qué pasa el día que te encuentras en una estación de tren para hacer un viaje de 10 €  pero sin 10 € en la cartera. En teoría, no hay problema porque tienes 3 tarjetas de crédito que ¿te permiten realizar la transacción? No, pues “no aceptamos tarjetas”. (Ni nosotros, ni las máquinas expendedoras de billetes).

Y ya si para colmo, te olvidas del PIN, te has quedado practicamente sin opción.  Hace tiempo creo que escribí una historia sobre un tipo que salía a sacar la basura sin las llaves de casa, se le cerraba la puerta que había dejado entreabierta y ya no podía volver a entrar.  Hoy en día, como te olvides de la combinación exacta de 4 números, ya puedes perder la confianza en el sistema.

Como terapia, se recomienda enfervorecidamente verse la magnífica película ‘El concursante’.

Cuando no hay precio, ni truco (Radiohead)

Economía, Música 25 de octubre de 2007

Nada más oir lo de que el nuevo disco de RadioHead, que solo está disponible a través de Internet no tenía precio, en sentido literal, pensé que algún truco tenía que tener.
Seguro que había una letra pequeña que ponía que sí, que podías pagar lo que quisieras pero a partir de un mínimo (cosa que podría tener sentido, ya que transferir datos a través de Internet tiene un coste al fin y al cabo).

Así que, habida cuenta que:
1) Me encanta la música
2) Me he hartado de criticar a algunas discográficas por su nula capacidad de innovar y de pedir fórmulas innovadoras
3) Pera hablar hay que probar…

…pues me he ido a la web de Radiohead para comprobar que, efectivamente, me han permitido descargarme un zip de 48 mb con su nuevo disco poniéndole el precio de 0,00 libras.

La gracia está en que han ganado más dinero que con ninguno de sus discos…tal vez porque al dejar que cada uno pague lo que quiera, se han acercado a la utopía de hacer una discriminación perfecta de precios. Cada uno ha pagado lo que para él valía el disco y sí, seguro que muchos han falseado un poco su valoración para ahorrar dinero, pero nada comparado con la pérdida de eficiencia de vender a precio único para todos y con unos costes mucho más altos.

Para que luego digan que los rockeros no saben de economía…

Viabilidad vs. Rentabilidad

Economía 18 de julio de 2007

Hace unos días, leía en el Espacio de Economía y Empresa de Rafael Fernández Bueno, una entrada sobre la propuesta de Yunus de crear un ‘Nikkei social’ en la que hay una frase de Rafa que me ha dado bastante que pensar:

“la clave en la que debemos centrar nuestras miras es la viabilidad, que en definitiva es el único objetivo que auna los intereses de todos los agentes participantes en cualquier actividad económica”

La pregunta que cabe hacerse, entonces, es si la clave de un proyecto económico es realmente la viabilidad o la rentabilidad. Creo que llega un momento en que la rentabilidad se convierte en una condición casi necesaria para la viabilidad de un proyecto, pero a veces da la sensación de que cuando simplemente se pone como fin la búsqueda de la rentabilidad (sin que esa rentabilidad esté implicada en la búsqueda de la viabilidad del proyecto), los agentes comienzan a tomar decisiones cuando menos cuestionables (por ejemplo, despedir a aquellos que han hecho viable tu proyecto para sustituirlos por recursos más baratos).

Al final, en mi opinión, lo importante es tener un proyecto, un fin, y concentrarse en la viabilidad del mismo. A veces ello puede implicar objetivos de rentabilidad, pero otros simplemente requiere un poco de sentido común. En resumen: la rentabilidad es necesaria, pero quizá mas un medio que un fin en si mismo.

¿Qué pensais vosotros? ¿viabilidad, rentabilidad o un poco de ambas?

De lectura y libertad

Economía 31 de agosto de 2006

Leo en el blog de Miguel Angel Belloso una entrada en que se pregunta si se debe obligar (a los niños) a leer. Curiosamente, él opina que sí, como muchísima otra gente.
Belloso, que se declara liberal (y de derechas) y a quien además se le supone un buen conocimiento de la economía (la ciencia del comportamiento humano), afirma que se lee poco y ello es causa de los grandes problemas de comprensión y expresión (y tal vez de alguno más) de la mayoría de jóvenes. Y añade que esa carencia de hábito lector es consecuencia de la “ausencia de la animación a la lectura”.

Vale, hasta ahí estamos bastante de acuerdo, pero no veo cómo un liberal, conocedor de la economía puede deducir que la mejor forma de solventar ese ‘problema’ es mediante la imposición. O sea, obligando a leer. Vamos, ¡a la fuerza!. ¿Donde quedan los 'incentivos'?.

Me considero un lector bastante acérrimo desde siempre, y nunca nadie me obligó a leer. Sí recuerdo el esfuerzo de mis padres por, bien pequeño, proveerme de cuentos y tebeos (sí, también tebeos) y más tarde su preocupación por si me quedaba ciego de tantas horas delante de novelas de ciencia-ficcón.

PD: Sigo con mi visión intacta. ¡Todavía!.

La Competencia se aprende rápido

Economía 26 de julio de 2006

China es una dictadura, y los chinos viven en unas condiciones poco favorables para eso del mercado y la competencia, pero desde luego, no se han olvidado de cómo es eso de competir.

Todos conocemos esa especie de bazares regentados por ciudadanos de origen chino que venden art?culos de lo más dispar a precios bastante asequibles. Dicen que esa es la clave de su éxito. Y ese éxito ha llevado a que proliferen en un grado que muchos se preguntan cómo es posible que haya mercado para tantos -lo que supongo que es el origen último de esas leyendas urbanas sobre que, en realidad, lo que hacen los chinos es cerrar a los últimos clientes del dia dentro y extirparles los órganos-.

Efectivamente, a más oferta, más donde elegir, y más probabilidad de que el cliente acuda a otra tienda similar. Bajar los precios no está claro que sea una estrategia 'ganadora', y menos en un contexto de alto proteccionismo ante la 'invasión de productos chinos' (en realidad deberían decir: 'alergia a la bajada de precios') así que a los chinos les queda, como al resto… la FIDELIZACIÓN.

El dueño de uno de los bazares que tengo al lado de casa ha conseguido aprender a competir antes que nuestro idioma: ahora por cada seis euros de compra sella una casilla en una tarjeta con diez que al completarse da derecho a un reloj, paraguas o similar gratis.

Demostrado: se aprende antes a competir que un idioma extranjero.

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