Explorando la Categoría: "personal"

Encontrando diamantes en sueños

personal 7 de marzo de 2011

El otro día soñé con un niño que jugaba por una cantera. En una serie de recipientes se iban almacenando consecutivamente los diferentes materiales según su calibre. Arena, gravilla, grava, y así cada vez un poco más grande.
Pero el niño reparó en el que había depositadas unas pocas -quizás un par- piezas más grandes, irregulares, del tamaño de un puño, cual una granadina oscura.
Y, efectivamente, aquellas piezas parecían estar compuestas de otras más pequeñas, con una carcasa exterior que las envolvía.  Así, el niño se dedicó a abrir una de ellas para comprobar que el interior contenía otras piedras de color negro, pequeñas y mucho más regulares, que el chaval fue desgranando. En el corazón de aquella pieza, sin embargo, la última piedrecilla no era negra, sino traslúcida, y en su centro, un brillo especial le dijo a su intuición que aquello era un diamante.

¡Un diamante! ¡Había encontrado un diamante en aquella cantera!. El niño apretó fuertemente aquella piedra preciosa deseoso de contar su hallazgo a alguien, cuando un adulto apareció tras suyo, reprendiéndole por haber convertido una de aquellas escasas piezas grandes, en un montón de pequeñas piedras, como las que tanto abundaban en el contenedor de al lado.

El niño apenas escuchó los gritos, sino que exclamó emocionado ”¡un diamante!¡mira, he encontrado un diamante!” mientras extendía la mano abierta, con su piedrecilla en la palma, hacia un adulto que, si le escuchó, no le hizo ningún caso y se marchó de nuevo dejándole solo con su diamante.  Porque aquella piedra tan bonita solo podía ser un valioso diamante.

Poco después, apareció otro hombre, quien dijo al chico que le habían contado que había encontrado una piedra muy bonita, que parecía un diamante y que, aunque seguramente no lo fuese, se la podía cambiar por unas cuantas monedas.  El chaval, un poco desconcertado, le respondió que prefería quedarse con *SU* piedra. Tal vez no valía nada pero a él le gustaba, era bonita y después de haber estado jugando con ella un rato, la apreciaba aun más. Volvió a apretarla en su mano, muy fuerte…

Más o menos ahí fue cuando me desperté.  Entonces tuve la sensación de que mi inconsciente había tejido esa fábula mientras dormía para decirme algo.

Domingos de sol y melancolía

personal 6 de febrero de 2011

En los días despejados de febrero, las noches son frías y las mañanas espléndidas. La gente se agolpa en el Fontán, casi hasta impedir caminar. Unos bucean entre libros y discos viejos (sostengo en mis manos el vinilo de ‘Joyride’, de Roxette, mientras pienso que ese disco ya tiene 20 años y valoro si ha sido buena idea salir de casa sin dinero…), otros se agolpan en torno a la ropa y calzado, unos pocos compran flores y algunos miran antigüedades.

También la biblioteca está a rebosar de vida los domingos por la mañana. En la sala de prensa, varias personas hacen cola para leer el periódico, aunque hay alguno que no se toma muy en serio lo de apagar -o al menos dejar en silencio- el móvil dentro del templo del conocimiento.

Un poco más allá, la plaza rebosa vida también, los niños juegan a la pelota. Aun juegan a la pelota los niños. Otros echan carreras con su patinete o sus bicis. Aun corren en patinete los críos.

Y sin embargo, llegará la tarde y la ciudad volverá a estar de nuevo muerta. Las calles desiertas, tal vez alguna persona en los cafés que estén abiertos. ¿Estarán todos en el futbol, o aletargados esperando un lunes más?

Como canta Pablo Moro, “qué tristes son en Oviedo las tardes del domingo”.

Collage 2010 (Feliz Navidad)

personal 24 de diciembre de 2010


Ya conoceis la ‘tradición’: hacer un collage con imágenes tomadas en este año con algún significado especial, para felicitar la Navidad… Y como siempre, os animo a coger el guante y compartir el vuestro.

¡¡FELIZ NAVIDAD Y 2011 PARA TODOS!!

Historias cotidianas: hastío (o las cosas importantes)

personal 16 de diciembre de 2010

A E. cada día le veo más apagado. Paso de cuando en cuando por la empresa donde trabaja y, aunque pocas veces es a él a quien voy a visitar, casi siempre me tropiezo con él y en cada ocasión me parece que su ánimo ha bajado otro pequeño escalón.
Cuando pronuncio su nombre para saludarle, detecto el cambio de su expresión de ausente a preocupado. Supongo que intuye algún problema nuevo -¡otro más!-. Y cuando a continuación alejo la ‘amenaza’ con un sincero interés: “¿cómo lo llevas?”, él, siempre amable, me responde con su expresión y sonrisa melancólica que ha tenido días mejores. Las palabras no las escucho, tal vez mientan; es de esperar en un mundo donde la tristeza es de débiles. Y ser débil es malo, has de ser fuerte, dicen.

Si la jornada se alarga, la oficina se va quedando vacía y, cuando yo me voy, me acerco a su despacho a saludarle y tal vez intercambiamos algunas palabras. En el armario que hay a su lado, cuelga una foto de una niña que juega con un perro y ríe divertida y despreocupada hasta el punto de que consigue de algún modo transmitir parte de esa actitud cuando la miras. Al lado, la misma niña en la fotocopia de una noticia de un periódico. Ha ganado un premio.

Le digo “deja algo para mañana, que eres el último” y él me responde “siempre, en todo”.
Mientras conduzco camino a casa pienso que me gustaría invitarle a una caña y explicarle que no debe dejar escapar las cosas importantes, que no debe callarse por no incomodar, ni hacer siempre lo que todos esperan, que se sienta orgulloso de ser Él, y luego pienso en qué clase de autoridad me asiste para semejante cosa.

Cuando llego a casa, me siento en el escritorio y me quedo mirando fijamente el poster que colgué en la pared. Sobre un fondo de color, grandes letras que ponen “YOU ARE NOT THE SAME”.

Siempre me ha parecido curioso que en inglés se use el mismo pronombre para la segunda persona del singular y del plural…

Historias cotidianas con final feliz: la espera y el truco

personal 10 de diciembre de 2010

Frente a la puerta del supermercado, un perrillo espera impaciente. Una puerta automática de cristal separa la oscuridad que empieza a haber fuera, de la potente luz blanca del interior.
Alguien le habrá dicho que espere fuera mientras hace una compra rápida y el animal, menudito y peludo, ha acatado la orden pero no puede disimular su prisa y su desconcierto por estar ahí solo y parece dar saltitos cargando el peso de una pata a otra, moviéndose nervioso. Uno de estos movimientos es captado por el detector de la puerta, que se abre de par en par.
Sorprendido, el can se queda mirando fíjamente al interior de la tienda. La puerta se ha abierto, tal vez quiera eso decir que debe entrar a buscar a su amigo. Pero, por otro lado, tiene órdenes de esperar en la puerta, ya que a la gente no parece gustarle que los perros entren en algunos sitios.

Tímidamente, da un pasito adelante, tanteando el terreno. Nadie dice nada. Se anima a dar otro pasito que le deja justo en el umbral de la puerta, la cual ya no detecta tan pequeña presencia y emprende el camino de cerrarse. El perrillo no es capaz de reaccionar suficientemente rápido (“¿avanzo o retrocedo?”) y es sorprendido en medio de las dos hojas de la puerta que, al tocarle, vuelven a abrirse.
Tal vez agradeciendo la ¿suerte? de haber sido salvado de tan diabólico mecanismo en el último momento, el perrillo retrocede los dos pasitos avanzados y se sienta en su lugar original. Llegan más personas al supermercado, y la puerta se abre a su paso, pero ya no intentará volver a entrar. Tal vez si su amigo tarda mucho, tenga que retar a esa trampa con su velocidad y entrar a buscarle al lugar prohibido, pero por el momento permanecerá sentado.

Solo unos segundos más tarde un chico aparece por el otro lado de la puerta, que también se abre a su paso cerrándose al poco tras él. Los dos amigos se reciben con júbilo y marchan calle abajo, camino del parque.

Y a mi se me escapa una sonrisa de complicidad cuando el perrillo pasa a mi lado y me mira aun desconcertado pero feliz. Algún día entenderá el truco y yo también.

¿Tú también?

personal 30 de noviembre de 2010

Semaforo

¿Tú también das una carrera cuando vas por la calle y el semáforo del paso de peatones comienza a parpadear?
¿Tú también dices “deja, ya lo hago yo” cuando alguien no sabe y le cuesta?
¿Tú también lees libros solo en vacaciones?
¿Tú también aborreces las colas del súper y te desesperas en los atascos?
¿Tú también caminas adelantando a los otros transeúntes?
¿Tú también te subes a un vehículo para ir a donde antes ibas caminando?
¿Tú también has dejado de jugar a las cartas
¿Tú también has dejado de disfrutar de ir despacio por la vida?
¿Tú tampoco sabes por qué ya no es cómo antes?

Inspiración

personal 28 de octubre de 2010

¿Has probado alguna vez a irte un día a una cafetería con la sola compañía de un bloc de notas y tu bolígrafo favorito?
¿A fijar tu atención en una foto en blanco y negro?
¿A sentarte en el borde de un acantilado o a la orilla de un río?
¿A salir a pasear por la ciudad un domingo a primera hora?
¿Has probado alguna vez a buscar inspiración?

Solitude (Soledad)

¡Feliz Navidad y 2010!

personal 27 de diciembre de 2009

Un años más, llega la Navidad y el fin de año, tiempo que muchos aprovechan para ‘hacer balance’ y casi todos para felicitar y reunirse con los amigos, familia y seres queridos.
Así que un año más, yo sigo mi tradición de hacer ambas cosas -balance y felicitación- reuniendo en un ‘collage’ imágenes que recuperan algunos momentos del 2009 que termina, y animándoos a ‘recoger el guante’ y compartir con vuestros contactos vuestro ‘collage’.

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¡¡Feliz Navidad y Feliz 2010!!

El año que cumplí 28 dos veces (o mi paso por Asturias en 25)

personal 16 de octubre de 2009

Ahora que ya se ha emitido, pues vamos a contar un poco de la experiencia televisiva que ha hecho que este fuese el año que cumplí 28 dos veces.

Por una absurda apuesta había mandado bastantes semanas antes un e-mail para el casting del concurso ‘Asturias en 25′, y un día recibí la llamada de producción. A partir de ahí, todo fueron facilidades por parte de un equipo que no me dejó arrepentirme de la locura, y que ya metidos en el lío nos trató a todos genial (éramos cinco personas en total: cuatro ‘novatos’ y el ‘campeón’ Eduardo, para grabar 10 programas).

Nunca he tenido a la televisión entre los medios de comunicación que me gustan, pues me parece el más ‘mentiroso’ de todos, y esta experiencia no ha cambiado esa impresión. Conocer al excepcional (y amplio) equipo de personas que hay detrás de un simple concurso de televisión de 25 minutos de duración me ha permitido apreciar más el trabajo que hay detrás, pero también reafirmarme en que la televisión es un medio sobrevalorado.
A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas, y algunas salen en -o directamente, son- medios de comunicación; Uno de mis proyectos web (ElVilMetal.com) llegó en sus mejores tiempos a tener medio millón de páginas vistas mensuales y estar entre las 35.000 web más leídas del mundo. Durante 3 años escribí una sección en una revista especializada que se distribuía en toda Galicia, y otra en una revista de Asturias. Mantengo mi propio blog y otros 3 proyectos en Internet. En 2002 el lanzamiento de ElVilMetal.com recibió reseñas en sitios como ‘Gaceta Universitaria’ o en el suplemento ‘Ciberpaís’. En otra ocasión gané el Certamen de Periodismo Económico Libertad Digital (me llevé bastante más dinero que en la TPA), y publiqué en ‘La Ilustración Liberal’. Y muchos años antes salía por la radio cada dos por tres.

Ninguna de esas cosas ha despertado la atención de ninguno de mis conocidos, y practicamente ninguno llegó a enterarse (afortunadamente, en muchos casos). Sin embargo, este lunes, solo 5 minutos después de comenzar la emisión del primero de los cinco programas que grabé, empezaron a llegarme SMS. Amigos, conocidos, compañeros de trabajo, clientes, vecinos… Y la cosa aun dura. La tele tiene una repercusión seguramente inmerecida en las vidas de mucha gente, que no se para a pensar qué hay detrás de ella y parece magnificarlo todo (bueno y malo).

Pese al papel más bien mediocre que hice, ha habido incluso gente que dice haberse emocionado, incluso algunos han llegado a animarme a asistir a otros concursos. Otros me recordarán de por vida los errores cometidos. No he podido agradecer sus mensajes a todos, así que desde esta humilde -pero sincera- tribuna que yo mismo me he dado, y en la que no es necesario maquillaje, ni micrófonos o cámaras, vaya mi sincero agradecimiento para los que perdieron su tiempo viendome, y los que lo hicieron posible un mes antes.

David no ganaría gran cosa en el concurso, pero volvió a ganar una apuesta. Me atreví. Os toca.

Melancolía: los tiempos cambian

personal 26 de abril de 2009

Este fin de semana he estado haciendo limpieza por el escritorio, y -como uno anda al borde del síndrome de Diógenes- me ha tocado encontrarme con un montón de recuerdos de los últimos 10 años. Obviando las cosas y sensaciones quizá demasiado personales para contar aquí, me he encontrado entre otras cosas:
- El enunciado de un examen del año 2004 de ‘Política Económica’, del que ahora mismo no sería capaz de responder a ninguna pregunta.

- Varios listados de cuentas del PGC, de esos que fotocopiabas para tener a mano, o de los que regalaban las academias con publicidad de sus clases particulares de contabilidad. Todos han ido a la basura porque, ahora lo que manda ya no es el PGC 1990 sino el PGC 2008. Recuerdo con cariño los tiempos en que ‘odiaba’ la contabilidad porque me costaba entenderla y no era capaz de aprobar un simple examen de contabilidad financiera…

- Recortes varios de periódicos: tiras de Bok -Gaceta Universitaria cerró una era cuando lo envió a su planeta-, una entrevista a Rafael Anes -uno de esos profesores a los que es dificil no recordar con cariño-, una entrevista de 2003 a Federico Jimenez Losantos que tal vez él debería releer también…

- Copias de las diferentes solicitudes para becas de colaboración en la Universidad: las de la biblioteca y las del Consejo de Estudiantes. Un tiempo después -cuando estaba terminando el curso de Técnico en Protección de Datos y Sistemas de Seguridad Informática- me llamaron para la del Consejo de Estudiantes.

- Carpetas, hojas y propaganda de diferentes jornadas y congresos relacionados con las nuevas tecnologías. Encuentro un dossier de una empresa que ahora mismo es ‘la competencia’.

MORALEJAS: Nos guste o no, todo cambia. Con el tiempo, las cosas a menudo tienen otra perspectiva. Y sin embargo, es imposible saber en qué momento estás haciendo algo que va a cambiar alguna cosa importante en tu vida. Es imposible también volver atrás en el tiempo. La melancolía es una putada.

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