Historias cotidianas: “Para Pilar”

personal 12 de octubre de 2011

Celebro con los amigos que nos hacemos viejos. Tanto pasarnos la vida repudiando la vejez, combatiendo contra el tiempo, que de vez en cuando es bueno celebrar que siga fluyendo en el mismo sentido. Recordar que, en el fondo, disfrutamos un poco haciéndonos viejos, aunque sigamos sin entender el mundo ni tener la fórmula secreta y la nostalgia nos diga que tal vez la tuvimos y la olvidamos.

Una amiga me regala dos novelas de Paul Auster, el escritor de, entre otras cosas, el azar y la casualidad (o uno de ellos) que siempre acaba sorprendiéndome, emocionándome y dejándome una sensación de haber presenciado la magia con que ocurren las cosas pero no ser capaz de explicarla, a veces lucidez y a veces desconcierto. La primera, ‘El Cuaderno Rojo’ se abre con un prólogo de Justo Navarro que menciona precisamente el azar y la casualidad: “el mundo es un misterio azaroso”. Abro la segunda novela, ‘Un hombre en la oscuridad’. Entre la portada y la guarda un innecesario ticket regalo “por si acaso”. Dos hojas después, me sorprende algo escrito en tinta negra.
Tal vez mi amiga lo haya dedicado -a veces pido que quien me regala un libro me deje en él un recuerdo-. Pero lo que hay escrito con esa tinta de inconfundible negro no es para mí.

Allí pone claramente, “Para Pilar”. Pienso que tal vez mi amiga se haya equivocado de libro y ese estuviese destinado a otra persona. Pero la firma que hay debajo tampoco es la de mi amiga. Todo es muy raro.

Pienso en cómo puede haber acabado ese libro en mis manos. En quién será Pilar. Entonces recuerdo en qué día estoy.
12 de octubre de 2011. Cumplo 30 años. Como todos los años se encarga de recordarme alguien que dice “si hubieras sido chica, está claro como te llamarías “, hoy es el día del Pilar. Todo es aún más raro.

Me fijo más en la firma. Ahora tengo dudas sobre si ha sido estampada o no con una Mont-Blanc, pero no respecto a quién lo hizo. Lo pone claramente, pero me había obcecado buscando a Pilar: Paul Auster.

Hijo de puta. Lo ha vuelto a hacer. Lucidez y desconcierto. Magia

Reciclando

personal 14 de septiembre de 2011

?Me ha dado por hacer limpieza en “la habitación de los libros”, y he terminando tirando como un metro lineal de papel, la mayor parte revistas de informática.  Las primeras de 1998 -en 1999 tuve mi primer PC- y las últimas de 2006, cuando debí dejar de tirar dinero en ellas.
Por supuesto, como mandan los cánones del buen nostálgico, antes de pasarlas al montón de la basura me he entretenido un buen rato en (h)ojear algunas de ellas, en concreto aquellas con más ‘significado’: la más reciente, la más antigua, la de tal mes como hoy hace 10 años… para confirmar cómo esto de la tecnología avanza a un ritmo ciertamente vertiginoso que hace que esos contenidos que una vez guardé por si me eran útiles en el futuro me arranquen ahora una sonrisa.  Reportajes explicando las maravillas de las redes inalámbricas, el formato Mp3, o las bondades del futuro Windows XP han acabado sin compasión formando un pesadísimo montón para bajar al contenedor azul.

De todo ese papel que, entre otras cosas, me ayudaba a sobrellevar los viajes de ida y vuelta en ALSA del pueblo a la ciudad los fines de semana cuando ‘estudiaba’, por el momento se han salvado las revistas de economía y empresa (Capital, Emprendedores). De esas aun de vez en cuando, cuando hago un viaje en transporte público, acabo con una en la mano -o con la RockDeLux, un descubrimiento muchísimo más reciente-.

Y es que el papel aun sigue teniendo algo especial para mí aunque cada vez consumo menos. Como en tantas otras cosas, lo importante es lo que hay dentro. Como en la “habitación de los libros”, sin duda uno de los lugares mágicos de casa de mis padres que la hace un poco mía también.

Leer es sustituto de soñar

personal 19 de abril de 2007

Hacía ya tiempo que no me quedaba leyendo hasta las dos de la madrugada, lo cual no debe de ser muy recomendable cuando uno tiene que levantarse poco después de las siete para ir a trabajar, pero un buen libro o un libro que consiga ‘engancharte’ es una de las pocas cosas que consiguen que te levantes más o menos descansado a pesar de haber dormido menos de seis horas.

Recién terminado, quería referirme a él. Me lo compré (en edición de bolsillo, por supuesto) hace ya unas cuantas semanas en la FNAC porque me sonaba el título de haber oido a alguien hablar de él (pero no recordaba si bien o mal) y porque me llamaba la atención el planteamiento. Después de un tiempo reposando en la habitación encontré el momento de empezarlo.
Se titula “Breve historia de los que ya no están” y lo firma Kevin Brockmeier. Tal vez no sea un prodigio literario, pero lo cierto es que ha conseguido que, una vez más, haya quitado tiempo de otras cosas para ponerme a leer y terminarlo en dos días escasos.

blank