Melodías de otro tiempo

Relatos 26 de diciembre de 2011

Ahí os dejo un breve relato, por si alguien gusta…

Una melodía acelerada, en que me pareció reconocer la Tarantella para piano de Chopin, salía aquella mañana fría y soleada de invierno de alguna de las casuchas aparentemente ruinosas colándose en la calle como si quisiera incitar a quienes pasaban por la acera -solo había una en aquella callejuela estrecha y perdida que tenía los números pares e impares del mismo lado- a bailar a su ritmo para desprenderse del veneno invisible de la ciudad.
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En los días de lluvia

Relatos 19 de noviembre de 2011

En los días de lluvia, Pilar salía a pasear por la calle. Sin paraguas. Sin chubasquero siquiera.
Podías verla con los vaqueros empapados y su pelo largo y rizado chorreando por su espalda y por su cara con las gotas resbalándole entre las pecas, cantando bajo la lluvia.

En los días soleados Pedro dibujaba una sonrisa, y salía a silbar melodías inventadas al compas de sus pasos con el brillo de la luz solar reflejándose en sus inmensos ojos marrones.

El día que se encontraron, Pedro silbaba una melodía melancólica y Pilar cantaba una vieja letra que tal vez había escuchado mucho tiempo atrás.

Concentrados en su música, fueron posiblemente las dos únicas personas del mundo que no vieron el arco iris más vivo y espectacular de todos los tiempos. Estaban demasiado cerca.

Recuperando relatos (II): los que faltaban

Relatos 19 de mayo de 2011

Los restantes de entre los regresados.  Son malos, pero ahí estaban:

Piedras
Tiró una piedra al agua para ver cómo las ondas que creaba a su alrededor se iban haciendo cada vez menos perceptibles.  Una onda, dos, tres, cuatro círculos concéntricos, cinco y de repente nada.  Mientras escogía una nueva piedra, una mayor, miró a su alrededor y sintió la necesidad de saber cuántas habría en las orillas del lago.  Muchas.  Muchísimas. Y la lanzó con toda su fuerza al centro del lago.  Al contrario que las anteriores, esta rompió contra el agua con un considerable estruendo, salpicando y dejando tras de sí un cerco de espuma que duró aun menos que las pequeñas olas que la siguieron.
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Una frase incomprensible

Relatos 10 de octubre de 2010

Me preguntaba qué querría decir aquello. Tampoco tenía por qué significar nada. A menudo las personas dicen o escriben cosas que no significan nada, que no tienen ningún fin. Tal vez simplemente para no estar callados o por no dejar el espacio en blanco, porque muchas veces le tenemos miedo al silencio y al vacío. Creo que el silencio nos obliga a pensar y por eso alguien dijo eso del silencio incómodo.
Sí, por eso mucha gente dice cosas que aparentemente no tienen significado, porque no son capaces de soportar el silencio. Yo lo he hecho alguna vez también. Sí, eso debe ser. Aquello no era más que una frase soltada sin más, no había que buscarle mayor sentido.

Cuando pronuncias una de esas frases lo haces para romper el silencio, pero como no tienen significado, nadie da una respuesta. Así que todo se queda en un sonido hueco que da paso a más silencio. Eso era, y así fue.

Un sonido hueco, y luego…el silencio. “¡Alto o disparo!”. Vaya frase más extraña.

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